27 abril 2006

Charla de grandes sobre Capítulo Cero




AFICHE ESPECIAL PARA LA OCASIÓN
RECIBIÓ MUCHOS ELOGIOS

Baradero vibró al ritmo del reggae



Anoche se realizó el Baradero Reggae festival 2006 ante seis mil personas, donde se vieron 16 bandas en 11 horas.
El moderno anfiteatro de Baradero, Pedro Carossi, abrió sus puertas al público a las 13 horas. A las 15, con una sensación térmica de 45° la banda de Almagro La Jacinta y su banda de motokeros dio comienzo al espectáculo con una función entretenida y con sorpresas. En ese momento, el grupo alegró a los 500 concurrentes, que respondieron con aplausos y risas ante sus canciones humorísticas.
Ya a las 19, con alrededor de 3000 personas y un calor insoportable a la sombra, subían a escena Los mensajeros que brindaron un show impecable, que además regalaron su último álbum, Luz, a diez personas del público.
El ex cantante de Todos tus muertos, Fidel Nadal, sólo tocó cuarenta minutos. Todo el mundo esperaba escuchar su “reggae cultural”, así él lo denomina, porque sólo está su voz y las consolas musicales. En conferencia de prensa estableció: “al que no le gusta mí música, que se valla”. Además afirmó que se sentía mal y que por ese motivo la función duro poco.
Nonpalidece, que esté año cumple una década de vida, dio un concierto notable, donde también presentó cinco canciones nuevas, que estarán en su próximo disco. Otra banda que festeja este año su décimo aniversario, es el grupo de mataderos Riddim, que a las 22 en forma extraoficial, presentó su tercer disco “Buenas Noticias” ante 4500 espectadores.
Todo culminó, a altas horas de la madrugada, con el soberbio show de Dancing Mood que deslizó melodías hasta las 4:30 am.
También por el escenario del anfiteatro pasaron: los santafesinos Los Dubies, Butumbaba, Sr. Brass y Alegre no tanto, los marplatenses de Ron Damon.
Un festival que valió la pena ver, donde se resalta una organización perfecta, unos sándwich de vacíos muy jugosos y ricos, los precios accesibles y la muy buena onda de las bandas. Mucha música en un muy lindo escenario.

Redacción y producción: Santiago Castro para Capítulo Cero

La laguna rockeó durante cuatro días


Chascomús Rock 2006



El domingo 19 de marzo culminó la segunda edición del Chascomús Rock, que se realizó en el Polideportivo Municipal de dicha ciudad, donde cada fecha estuvo dividida en forma temática. Cada día gozó su estilo, su ritmo, su público y sus melodías particulares, pero con dos comunes denominadores que convivieron en todas las noches: el frío y la buena música.
Alrededor de noventa bandas y doce mil personas hicieron vibrar a Chascomús y a su inmensa y famosa laguna con 96 horas de reggae, heavy metal y rock durante dos fines de semana.
Ante 2500 espectadores se llevó a cabo la primera jornada del evento destinada para el reggae, donde muchos grupos hicieron olvidar el frío y la llovizna.
Cerca de las 13, cuando la lluvia amenazaba con la suspensión y con 200 concurrentes en ese momento, empezaron a sonar las alegres y tiernas melodías del reggae-ska de los Dulces Diablitos, que dieron comienzo al festival.
Uno de los destacados de la fecha fue el grupo paraguayo S.K.A. (se dice esekaa, que en el idioma guaraní significa: esa hierba), que brindaron un show impecable y contundente. “Fue nuestra primera vez en la Argentina, y nos sentimos como en casa”, comentó con emoción el cantante del conjunto, Mateo- que además explicó que S.K.A. mezcla el reggae con el ska y con el punk.
Por el escenario también pasaron Buenas Vibraciones, Reggae Rockers, Cacha´s and the Cacho´s, Pinta Bien, Mamba Santa, La Pandilla del Punto Muerto (la mayoría de los integrantes también forman parte de Superlógico) y Andando descalzo.
El otro punto alto de la tarde fue Papas Ni Pidamos que proveyó un show excelente, donde el público se quedó con ganas de más. Lamentablemente el sonido no era de lo mejor y los 40 minutos de tiempo resultaron escasos.
El recital más prolijo estuvo a cargo de Arbolito, que abasteció a la multitud con sus diversos estilos musicales a los que nos tienen acostumbrados. A las 20, Fidel subió a la atmósfera del Chascomús, con una presentación rápida y elocuente, donde el “Tucán, cambía!” o “ponélo de nuevo Tucán” resultaba agobiante, hasta que pidió que se pare la música; y desde su voz alertó: “Escúchenme bien, no se dejen robar. Yo no soy parte del robo llamado ‘El retorno de Todos tus muertos’, yo no voy a estar”. Su función terminó con un cover de los Beatles, From me to you (que figura en “El álbum verde”, un disco tributo reggae a The Beatles).
Riddim fue el más ovacionado de la noche donde siguieron el festejo de sus 10 años y presentando su nuevo disco “Buenas Noticias”.
Cerca de la medianoche, Nonpalidece empezó su concierto con “Espejo” y “Tu sueño”, además presentaron temas nuevos de su próximo disco, que ya tiene fecha de presentación, el 22 de abril en Rosario.
Los Cafres, encargados de cerrar la noche, dieron un recital lleno de canciones “híteras” como: “Sí el amor se cae”, “Capitán pelusa”, entre otros. Cerraron la velada a las 3 con “Receta”.Una función acorde a su larga trayectoria, simplemente impresionante. El público fervoroso se fue contento.
El segundo día quedo para el Heavy Metal, donde actuaron las bandas más prestigiosas del país (sólo faltó Rata Blanca) ante 2500 espectadores.
El grupo local, Dragón de Hierro, fue la responsable de abrir la segunda fecha de la gala, que la empezaron con el cover de Megadeth, “Tornado of souls”. Luego fue el turno de Jason, que con solo media hora le alcanzó para que el público la aceptara con miles de aplausos.
Alrededor de las 14:30 se comenzaron a escuchar los gritos: “Olé, olé, olé, Tano,Tano…”, los clamores eran para el mítico Antonio “Tano” Romano, ex guitarrista de Hermética y Malón, hoy en Razones Concientes. Lo que llamó la atención era el lugar temprano que ocupaba en la grilla. Igualmente dieron un recital aplastante. A las 15 fue el turno de Vorax, que hizo memoria al “Carpo” Norberto “Pappo” Napolitano haciendo el tema “Sucio y desprolijo”.
Al rato, era hora de escuchar Zorastro, primer grupo que ofreció algo distinto al resto. Fue el primero en usar un teclado y además entregó un sonido diferente, algo bien de la década del ´80 y por momentos hicieron hard rock sinfónico. Sin dudas uno de los mejores conciertos de la jornada.
Karkaman, banda oriunda de La Paternal y más bien hard rock, demostró que es recomendable para cualquier oído de un metalero.
El premio “pogo del día” se lo llevó Ritual que cerró su función impresionante y potente con un cover clásico de Pantera, “Fucking Hostile”, donde se produjo el mejor pogo de la fecha.
Desde Tucumán abordó Karma Sudaca, que con su profesionalidad y desempeño suministró una exhibición meramente anecdótica, y con una versión a capella del Himno Nacional se cargaron miles de aplausos y ovaciones.
Ya con la luz de la luna, y con un frío que congelaba el aliento, Nativo se subía a las tablas del Chascomús. La primera parte del recital se concentró en su último disco. La segunda, sin dudas, fue la mejor ya que la banda de Gustavo Rowek (ex V8 y Rata Blanca) tocó clásicos de V8 tales como: “Muy cansado estoy” y “Destrucción”.
Ya con la iluminación del polideportivo encendida por completo y con el escenario a oscuras, a lo lejos se distingue la figura de Alberto Zamarbide- la mítica voz de V8- y así da comienzo al show de Logos, que esta por editar su nueva placa: “Plan para la destrucción mundial”. Posteriormente al hacer un recorrido de su discografía, la emblemática voz de Zamarbide lanzó una pregunta a la gente: ¿Cuántos de ustedes se acuerdan de quién carajo fue V8?; con ese píe, aprovechó y disparó con “No se rindan”, y así Logos cerró su noche sureña.
La noche siguió con Horcas, que en los primeros minutos de su función tuvo problemas de sonido (nuevamente los mismos dramas que habían ocurrido el día anterior en el festival), esta vez los problemas eran de los canales de una de las guitarras. Sin embargo más allá de los problemas, Horcas revirtió la situación y proporcionó un recital implacable y potente.
La anteúltima banda era la de Claudio O´ Connor (ex Hermética y Malón), obviamente se trataba de O´Connor, que entregó un espectáculo categórico, y culminó con “Memorias de siglos”, de Hermética, una de las frases de la música pesada argentina y que cada día que pasa parece más vigente: “Al asesinato en masa, los hombres lo llaman guerra”.
Almafuerte concluyó la fecha, e Iorio empezó con sus clásicas frases entre tema y tema, pero la banda se consagró y se llevó los laureles y como resultado ofreció uno de los mejores conciertos en los últimos años. Como diría Guillermo Nimo, la perla negra es para la interpretación del tema de “Felix el gato”, para demostrar que los Miranda! habían robado de allí los acordes del hit “Don”. No era necesario. Como tampoco era esencial que Iorio terminará el show ratificando: “en este país, sí a tus viejos no los mató la represión, no sos nadie”. Igualmente, lo más lamentable es que se llevara algunos aplausos.
Transcurrida una semana volvimos a la tierra del ex presidente, Raúl Alfonsín. Esta vez nos recibió un sol que nos propinó un día hermoso, hasta que cayó la tarde y asomaron el viento y el frío en el predio.
Esta era la tercer fecha, denominada “Por primera vez juntos”, donde predominó el rock and roll salvo excepciones.
Todo empezó temprano. En tres horas ya habían tocado: La Piesa, Pegajoso, La Catramina de Ambrosio, Hipnosis, Burdeleros y El Jaguar. Ya a las 16, Rubias de Hong Kong, de Lugano y con 18 años de trayectoria, daban unos de los pocos shows completamente rockeros y con un potencial increíble.
Después vinieron La Trifulca, Guerreros de la Luz. Hasta que llegó el turno de Kerosene, que brindó uno de los mejores conciertos de la jornada. Abrió con el cover de los Rolling Stones: “Jumping Jack Flash” (el mismo tema con que la banda británica comenzaron sus dos shows en River el mes pasado). Sonaron potentes, hasta tuvieron que luchar con el sonido, que otra vez trajo problemas, pero de ninguna manera empañó su función. Estuvieron 10 puntos. El cantante, Semilla, expresó: “Estos inconvenientes demostraron que no éramos los culpables de nada, dimos un show a la altura del festival”. La Barba consiguió la ovación de la tarde cuando el cantante, Gastón, hizo a capella la primera parte del tema “A su merced” y después lo acompañó la banda completa. La canción habla de los ladrones comunes y de los golpes policiales que tienen la justicia a su favor y el pueblo es el que los sufre, realmente mereció los aplausos eternos.
Cuando comenzaba a atardecer y Jinete Lendrix terminaba su concierto, un grupito de 25 chicos, con remeras parecidas y con mensajes de Fe- muy espirituales-, se acercaron al escenario para cantar: “Rescate nos salvará”, hasta que la banda salió y dio un recital muy prolijo, uno de los más altos rendimientos de la velada.
Era el turno de Etiqueta, que de un sonido similar a Los Gardelitos, le demostró al público que son una de las bandas under con mayor proyección.
Luego llegó la hora del reggae barrial a cargo de Resistencia Suburbana que cambió los ritmos, pero bajo una consigna bien clara: “todos podemos disfrutar de las variantes musicales sin pelarnos”.
Ya con el frío instalado en nuestros cuerpos, era el momento calentar los motores, que mejor que Superlógico, banda tributo a los Redonditos de Ricota, para agitar las almas de las 4 mil espectadores que disfrutaron de los clásicos hits ricoteros como: “Yo caníbal”, “Rock para el negro Atila”, “Juguetes perdidos” y el tan pogueado “Ji ji ji”.
Ya nos acercábamos a las 23, y La Covacha nos alegraba el espíritu con sus dulces y esperanzadoras canciones. Con Salva, que interactuó continuamente con el público, con un Licho, indomable con el bajo de seis cuerdas, con el dueto de Seba y Juan en las guitarras más la potencia de la batería de Hernán, el grupo deleitó a todos. Realmente un concierto bárbaro.
La fresca medianoche y la impaciencia de esperar media hora a Intoxicados tuvo su fin, ya que el Pity y compañía, custodiados por patovicas y policías, embarcaban como estrellas en escena. Un show monologueado, con temas largos a lo Pink Floyd, con un Pity que entre canción y canción hacia sus tradicionales poses y expresiones que por momentos cansaban. El concierto llegaba a su fin y alrededor de las 2:30, el Pity gesticulaba pidiendo un tema más. Y de repente, apareció la música de cortina que da por finalizado a un show e Intoxicados estaba encaprichado en no bajarse, entonces decidieron seguir tocando con los equipos y los micrófonos bajos e interpretaron “Una vela” y el público acompañó coreando; hasta que gente de la organización resolvió dejarlos seguir. Ya con el problema solucionado reanudaron normalmente el show y dieron lo mejor. Continuaron con los clásicos temas propios y de Viejas Locas como: “Adrenalina”, “Quieren rock”, “El Fuego”, “Señor kioskero” y la pegadiza “Esta saliendo el sol”, con la que finalizaron. Sin dudas la última media hora fue de lujo y las dos horas anteriores estuvieron de más.
Ya insertados en el último día, con 3 mil personas y un día exclusivo de rock and roll stone de barrio, Tres Palabras inició y la siguieron La Toma de Scayesco, La Misteriosa, Los Pulgones, La trinchera, La Babosa, Don Burro.
Los uruguayos Hereford dejaron de lado todo el conflicto de las papeleras e hicieron un show increíble.
Dos Comodines, de Quilmes, dio muestras que un futuro no muy lejano va a estar para grandes cosas.
Con La Rusa y Trabajo Sucio la gente empezó a acercarse al escenario y dieron píe a La Mocosa.
Villanos puso la alegría a la fecha con sus clásicos temas, la verdad una barbaridad.
Desde La Plata, Guasones trajo su rock and roll con un estilo distinto y demostró que su ascenso no es producto de la nada.
“Todo tiene un final, todo termina”, decía la letra “Presente” de Vox Dei, el Chascomus rock 2006 llegaba a su final y encontraba a la máxima atracción. El cierre fue para los Ratones Paranoicos, que brindaron un show plenamente hitero para poder salir del temblequeo que nos proporcionaba el frío. “El rock del gato”, “Para siempre” (versión Maradona), “Girando”, y muchísimos más fueron los elegidos. Juanse y compañía liquidaron una noche de rock and roll.
Los únicos reproches son para el sonido, que por momentos no estuvo a la altura de los acontecimientos. Muchas bandas lo sufrieron, pero por suerte o por amor propio pudieron revertir la situación.
Por una buena labor conjunta entre la seguridad privada, la policía local y la Federal no hubo incidentes. También hay que decir que la gente colaboró portándose muy bien.
La laguna, su gente y la variedad de melodías en sus diferentes ritmos nos despedían con diversas sensaciones. Pero con el rock en la sangre después de cuatro días plenos de buena música.

Redacción y producción: Santiago Castro para Capítulo Cero